No voy a disimular. Ayer fue el Día del Padre. Teniéndo en cuenta que Nico tiene casi 14 meses (ese casi es importante, eh), éste es el segundo Día del Padre que vivimos juntos, aunque del primero la verdad es que ni nos acordamos. Mientras yo intentaba no gimotear con las historias de padres e hijos que se oyeron en ‘Esto me suena’ por la radio, llegaba a casa en un paquete nuestro regalo propio de la celebración de San José (ese gran padre putativo). Os presento a mi nueva cámara:

Es una lomográfica, modelo Diana Mini, con flash y filtros de colores. Un juguetito analógico que hace fotos imperfectas pero muy bonitas. Ya teníamos una Diana+ de las grandes y esta es su hermana pequeña. Por supuesto, ya la hemos estrenado. Pero al ser analógica, el revelado estará listo para recoger el martes. Así que no podemos enseñaros nada todavía. Nico la encuentra interesante, aunque cree que el flash es un invento del demonio para dejar ciegos a los niños.

Nuestro parque

Más que nada, nos hemos hecho fotos en el parque, nuestro parque. ¿Qué sería de un niño o niña sin estos espacios urbanos abiertos al esparcimiento? Yo de pequeño siempre cantaba una tonadilla que decía algo de un parque con mono al que le tirabas cacahuetes (“cacahueti” en la letra de la canción) y se los metía por el final de la espalda. Seguro que alguien más la recuerda. Yo jamás vi tal proeza.

Nico, su madre y yo vamos al que hay en la calle Seco de Lucena del Realejo, justo detrás de Santo Domingo.  Es relativamente pequeño (a Nico, que mide unos 70 centímetros, le parece Brasilia), con aire moderno y lo tenemos justo debajo de casa. Allí nos encontramos con Lola, Enea, Juanito, Diego y otros ejemplares de la misma edad que Nico. También con perros, que como ya dije, es una de las dos grandes aficiones del protagonista de este blog.

En el parque jugamos a un juego muy divertido. Se llama “Vamos a la tierra a coger una piedra y luego nos acercamos al estanque con cuidado de no caernos dentro y la tiramos al agua para después volver a la tierra a por otra piedra”.  Otro día os explicaremos en qué consiste. Lo más gracioso es ver a Nico intentando dejar caer la piedra dos metros antes de llegar al borde del estanque, no vaya a mojarse.

Deportes

Es un parque muy mono y aprovechable, con tierra, suelos de madera, agua, un poquito de hierba, árboles, etc. Pero tiene un defecto, en mi opinión y en la de otros (que ya hago yo un pequeño sondeo antes de comentar aquí nada) que antes no tenía. Este invierno plantaron una serie de aparatos de hierro verde, con asas de goma negra, para hacer ejercicios tan gratificantes como girar la cadera de un sitio y otro. Uno simula el efecto de remar en una trainera, otro te acerca al esfuerzo que se hace con el esquí de fondo, otro es igual que una máquina de hacer pectorales de un gimnasio en la que el peso a levantar es el del propio usuario. Desconozco el número de deportistas que pasan por este remoto parque por las mañanas para hacer uso de estas máquinas, y aún no me he encontrado con ningún niño vigoréxico en el barrio. Yo mismo soy poco amigo del deporte (ay), y siempre alego que correr es de cobardes. Pero considero que atendiendo al público infantil de este parque con piedras y estanque, serían mucho más beneficiosos y divertidos un columpio, un tobogán, un túnel o un castillo por el que trepar, para que estos niños hagan ejercicio, pero el propio de su edad. Ahora mismo, para esta tropa pasar cerca de estas máquinas en funcionamiento es un deporte, pero de riesgo. Opinen ustedes si conocen el parque del que hablo.

El pez grande

Por último, quisiera dejar una lagrimita. Los que nos conocen saben que Nico y yo somos unos sensibleros de cuidado. ‘Big fish’ es una maravillosa alegoría que, en el fondo, habla sobre una relación de padre e hijo. Hace unos días me preguntaron con qué películas había llorado y se me olvidó citar ésta. Madre mía, hasta hipo me dio con el final. Feliz día del padre, con un día de retraso, para los que lo quieran oír.

Anuncios